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"La Economía en un año electoral"

La economía en un año electoral  

El calendario político comienza en mayo-junio, con el cierre de listas, y podría finalizar recién a fines de noviembre. El riesgo de comprometer la recuperación económica debe ser tenido en cuenta.  

Desde el punto de vista económico, el año 2018 será recordado en nuestro país como un período de contrastes dramáticos. Luego de un primer trimestre en que el PBI real creció a una nada despreciable tasa del 3,9% en relación con igual lapso del año anterior, los dos trimestres siguientes registraron disminuciones del 4,0% y del 3,5%, respectivamente (Indec). Si bien parte de la explicación detrás de la citada caída radica en la severa sequía que castigó al agro, las significativas devaluaciones del peso ocurridas en abril-mayo y agosto-septiembre (y la consiguiente aceleración de la inflación) fueron las principales responsables directas de dicha recesión. 

Las circunstancias mencionadas, así como ciertas medidas de política económica instrumentadas como reacción ante la crisis cambiaría, hicieron sentir sus efectos sobre el desempeño de la industria manufacturera. El EMi (Indec) cayó 3,8% en el acumulado enero-noviembre 2018, contra igual período de 2017; una medición privada alternativa, el IPI de FIEL, exhibió un descenso de 2,3% en el mismo lapso. Las disminuciones acumuladas más marcadas se verificaron en textiles, productos de caucho y plástico, metalmecánica (excluidos automotores), refinación de petróleo, y tabaco. La industria alimentaria, por su parte, que cayó sólo 0,9% en promedio, retrocedió fuertemente en el rubro molienda de cereales y oleaginosas. 

La Ley de Presupuesto Nacional previo que el año 2018 culminara con una retracción del 2,4% del PBI real; en tanto que el FMI estimó un descenso del 2,6%. 

Para el año en curso, los pronósticos son variados: mientras que el gobierno nacional espera una caída adicional del PBI de apenas 0,5%, el FMI pronostica un descenso de 1,6%. Por su lado, el promedio emergente del Relevamiento de Expectativas de Mercado confeccionado por el BCRA proyecta una reducción del PBI de 1,2%. 

En todos los casos, se aguarda una recuperación incipiente a partir de mediados de año de la mano de una buena campaña agrícola, la expansión de las exportaciones y una desaceleración gradual de la inflación y de la tasa de interés doméstica. 

Sin embargo, no puede pasarse por alto que nuestro país se encuentra transitando un período esencialmente político. Este hecho, sin dudas, ejercerá su influencia sobre las decisiones de los diferentes agentes económicos, a medida que se aceleren los tiempos (las PASO tendrán lugar el 11 de agosto, la elección nacional el 27 de octubre y la eventual segunda vuelta, el 24 de noviembre). Algunos analistas temen que, frente a un resultado incierto, se produzca una nueva `dolarización de carteras` de carácter precautorio, al ingresarse paulatinamente en la `zona de riesgo` del período mayo-junio (el 22 de junio vence el plazo para la presentación de precandidatos para las PASO). 

Aunque no puede afirmarse que este fenómeno tendrá lugar, las autoridades deberán estar atentas ante un eventual cambio de expectativas y la aparición de turbulencias que puedan obstaculizar el avance del programa económico en curso y demorar la recuperación del nivel de actividad. En particular, resultaría oportuna una batería de medidas que protejan y apoyen de manera decidida a las pymes. Por ejemplo, sancionando una nueva ley para el sector, más abarcativa y con beneficios más sustanciales. Las pymes son las grandes responsables de la inversión y el empleo. 

Por Ricardo Proganó (Director de Finanzas Corporativas y consultor Misión PYME en SMS - San Martín Suárez y Asociados)

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